jueves, 7 de febrero de 2013

Las coreografías de Dolores Colodro y Arcadio Chillón brillan en “Lysistrata”



Quienes llevamos desde julio trabajando en esta exigente comedia la hemos visto crecer, viernes a viernes hasta convertirse en el mayor éxito de la Criba. A veces los ensayos han experimentado un gran salto de calidad. Quizá el mayor sucedió cuando a principios de diciembre aterrizaron en el teatro, los dos coreógrafos. Primero Mª Dolores Colodro aportó la chispa española, zarzuelera a nuestras sesiones de trabajo. Parecía imposible que con la timidez de nuestros 17 años a cuestas, nos atreviéramos a bailar y cantar un “Garrotín” extraído de la zarzuela “La corte de Faraón”. Sin embargo, ahí están, Checa, Rubén, Álvaro y Adrián saliendo airosos del compromiso, moviéndose con soltura y gracia, presumiendo de cuerpos marchosos.

El público se lanza a aplaudir en cuanto les ve dirigirse a sus puntos de salida para el baile, y una cerrada ovación acoge el final del fragmento musical, cantado por Pedro Carrascosa y los cuatro bailarines.
Igual ocurre con el “Ay va” interpretado por Elena y Jenny, pérfidas e incitadoras en su canto babilonio.
Dolores Colodro, con amplia trayectoria profesional en el mundo de la danza española, acumula títulos prestigiosos en su formación de baile clásico y flamenco, dirigiendo en la actualidad la escuela municipal de danza de Quesada.
Más tarde llegó Arcadio, de la Iruela, actor de largo recorrido en interpretación teatral en Cazorla, Madrid, Granada y la Iruela, director de espectáculos musicales como “Grease” o “We will rock you”. En la actualidad dirige el taller de teatro del IES de Cazorla. De la creatividad de Arcadio han salido las dos versiones bailadas por los coros de la Criba 95 del tema de Jagger/
Richards “Satisfaction”. Ellas lo hacen sobre la base de la increíble Aretha Franklin, los chicos en la línea de la canción original, perteneciente a The Rolling Stones.
Si a lo anterior unimos el vibrante himno que cierra “Lysistrata”, el “Resistiré” del Dúo Dinámico, o el magnífico pasodoble de Martí Ventura que acompaña el saludo final, entendemos por qué nuestra comedia, que comienza a ritmo pausado como corresponde a un texto clásico… acaba convirtiéndose en un musical vertiginoso donde se mezclan y solapan sonidos y estilos bien divergentes, aunque acogidos por el público con ovaciones y agradecidas sonrisas.

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